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Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos. Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año I, NºII                                                                                                       Julio-Septiembre de 2005 

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Antonin Artaud: "....el suicidado por la sociedad".

por Raúl Perea

"Antes de seguir hablando de cultura señalo que el mundo tiene hambre, y no se preocupa por la cultura; y que sólo artificialmente pueden orientarse hacia la cultura pensamientos vueltos nada más que hacia el hambre.
Defender una cultura que jamás salvó a un hombre de la preocupación de vivir mejor y no tener hambre no me parece tan urgente como extraer de la llamada cultura ideas de una fuerza viviente idéntica a la del hambre."
(De el Prefacio de "El teatro y su doble") 

El título de este trabajo pertenece a "Van Gogh el suicidado por la sociedad",  un libro clave en la obra de Antonin Artaud. La omisión del nombre intenta un paralelo en la vida de estos dos artistas, ya que Artaud se vio reflejado como en un espejo en el pintor holandés. Sin embargo, la "cultura" moderna ha hecho una resurrección millonaria de las pinturas de Van Gogh, quien sólo logró vender un cuadro en su vida. No ha sucedido lo mismo con Artaud. Más allá de los intentos reales de algunas de las corrientes de la vanguardia teatral, o de algún cierto snobismo artístico que sólo llegó a aceptarlo como el "poeta maldito",  alguna especie de caso patológico que escribía muy bien,  Artaud sigue siendo un desconocido.  Este francés, que también escribió sobre cine, fue actor y director, y sobretodo poeta, murió el 4 de marzo de 1948, dos años antes había terminado un largo periplo de internaciones por varios asilos para enfermos mentales.

Su obra, de más de medio siglo de existencia, debiera cobrar hoy un nuevo relieve, ante un capitalismo mundializado que parece imponer irrefrenable su reino de hambre y miseria social; hoy, que la sociedad y la cultura se cubren de un ropaje individualista cuyo egoísmo carcome los mínimos lazos de solidaridad; hoy, que la juventud no encuentra --y no tiene materialmente-- destino cierto. Queremos rescatar a Antonin Artaud, el revolucionario, que se inmoló por su propia vida, por su obra y por la sociedad. Rescatarlo en nombre de una nueva conciencia de la rebelión, afirmada en los valores más hondos del hombre, en oposición a una sociedad esencialmente antihumana: "Junto con la revolución social y económica indispensables, esperamos toda una revolución de la conciencia que nos permitirá curar la vida"  (el subrayado es de Artaud).


Carta a los Poderes.

En 1920, a la edad de 24 años, Artaud llega a París con la intención de consagrarse al teatro, desarrolla algunas actividades en relación al género, y en 1923 conoce a André Breton que lo vincula al grupo surrealista que acaba de organizarse alrededor del Primer Manifiesto. A comienzos del año 1925 el grupo funda una Central de Investigaciones Surrealistas, su proclama conocida como "Declaración del 27 de enero de 1925"  es firmada por todos los miembros del grupo, entre los que se encuentran figuras como André Breton, Paul Eluard, Max Ernst, Piere Naville, etc. La redacción del texto corresponde íntegramente a Artaud. Luego se le confía la dirección del órgano del grupo:"La Revolución Surrealista", del que Artaud toma la iniciativa de redactar la mayor parte de los textos. Estos están redactados en forma de cartas abiertas y dirigidos contra aquellas instituciones o sus representantes frente a los cuales el surrealismo comienza a organizar ya su clamor de protesta. En estas "Carta a los Poderes" escribe contra el Papa: "Tú no eres el confesionario, OH Papa!: nosotros lo somos. Compréndenos y que los católicos nos comprendan. En nombre de la Patria, en nombre de la Familia, impulsas a la venta de las almas y a la libre trituración de los cuerpos"..... "Nada tenemos que hacer con tus cánones, índex, pecados, confesionarios, clerigalla; pensamos en otra guerra, una guerra contra ti, Papa, perro..." . Y remata diciendo "El mundo es el abismo del alma, Papa contrahecho, Papa ajeno al alma; déjanos nadar en nuestros cuerpos, deja nuestras almas en nuestras almas; nosotros no necesitamos tu cuchillo de claridades". También contra los Rectores de las Universidades Europeas, otra carta a los Directores de Asilos de Locos, y otras que hicieron que muchos años después, durante el mayo francés de 1968, estos mismos textos impresos en forma de panfletos por los comités de acción fueran ampliamente difundidos en las barricadas de París, señalando la vigencia de su obra y su destino de renacer permanentemente en cada destello de libertad.


Muerte y resurrección. 

Su dolor y también su muerte son posibles entenderlos a partir de su visceral repulsa a la decadencia humana de su época. Es un dolor en el cuerpo, producido por una sociedad que para vivir necesita castrar, enloquecer a los hombres, una sociedad que es una máquina de locura, de inversión de signos, pero disfrazada de "normalidad", de "bien" de "salud". Por eso contra ella se levanta la enfermedad, la perversión, la putrefacción, la poesía obscena de Artaud (O. del Barco).  En él no hay vacilaciones, desde el comienzo sabe que hay que destruir esta sociedad porque es la causa de que el hombre viva cortado en miles de pedazos, hay que rebelarse y destruirla para que el hombre pueda rehacer su cuerpo, vale decir, el mundo.


Esta consecuencia en su pensamiento y praxis, lo llevó a alejarse incluso del movimiento surrealista. En 1947, en respuesta a una invitación de Breton, se niega a escribir un texto para una exposición surrealista argumentando que "es una galería capitalista, donde se venden muy caros cuadros que ya no son pintura sino valores mercantiles, valores, llamados VALORES, y que son en el mundo todo lo que en tanto que objeto se llama VALOR, esas especies de grandes papeles impresos con colores variados y que sobre un simple papel representan (OH milagro) el contenido de una mina, de un campo, de un pozo, de un sedimento, de una empresa, de una explotación, en la que el poseedor, el propietario, el capitalista, quien los posee, no ha participado, ni con la ruptura de una uña, mientras millones de obreros han explotado IGUAL QUE EL OBJETO, para que el llamado espíritu pueda gozar cómodamente del trabajo material del cuerpo."

No queremos enumerar sus obras, sí cometer el sacrilegio de recortar algo de ella en una que otra frase que permita una aproximación. Para que –a pesar y debido a la muerte que nos rodea- se puedan crear espacios en donde reificar la vida, en donde se pueda evitar que petrifiquen, esquematicen, en definitiva, que maten también la libre iniciativa creadora.


La obra de Artaud es, en definitiva, una violenta y dolorosa repulsa del hombre de hoy que renuncia a la vida enfrentando a este sistema putrefacto. El poeta alienado, el enemigo de la sociedad, le ofrece al hombre el ejemplo de una suma inigualada de poesía y vida.  (A. Pellegrini)



No podemos vivir eternamente rodeados de muertos y de muerte.

Y si todavía quedan prejuicios hay que destruirlos
"el deber"
digo bien        EL DEBER
del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente
en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldrá,
sino al contrario    salir afuera
para sacudir
para atacar
a la conciencia p
ública
si no   ¿para qué sirve?
¿Y para qué nació?

Antonin Artaud

     

 

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Sec. Ex. Univ. - UNQ