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Extramuros
Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos. Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año I, NºII                                                                                                       Julio-Septiembre de 2005 

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Subterráneos de Buenos Aires: una historia de lucha.
Entrevista a Roberto Pianelli


por Marcelo Mosqueira

 
La Cita era Viernes a la seis, entramos al Bahuen, un importante Hotel de nuestro país ubicado en Corrientes y Callao que hoy se encuentra bajo el control de sus trabajadores. Estamos en el bar, a nuestro alrededor se respira un aroma que  permite soñar en un país donde los trabajadores unidos ocupemos los lugares de la burguesía. Uno siente que en este pequeño, pero gigante lugar del mundo, lleno de trabajadores y ningún  patrón, encuentra la esperanza. No la esperanza cristiana que nos lleva a la quietud, a la espera, sino la esperanza de saber que con la acción consciente de los trabajadores (praxis revolucionaria), podemos transformar la realidad.
El tiempo pasa y este joven Boletero delegado del subterráneo, que además de vender boletos debe informar a los usuarios para que lado pueden viajar si se encuentra desorientado (como hicieron los “del Subte” en este verano mostrándonos al conjunto de trabajadores como recuperar las mejores tradiciones de la Democracia de los trabajadores) no llega. Aparece Roberto Pianelli como entrando al living de su casa, saludando a medio mundo, se mete en la librería que esta en la entrada del Hotel y luego  se sienta y comenzamos con la entrevista. 

Extramuros (EXT): ¿Cómo podrías describir la situación de tu área laboral en la actual coyuntura económica?. ¿Está en expansión, en retroceso o se encuentra estancada?.
Roberto Pianelli (RP):
La actividad nuestra en general, la actividad del subterráneo es una actividad en expansión. Hoy se está por abrir una nueva línea después de no sé cuantos años, que es la línea “H”, que estaría abriendo para fin de año con un tramo muy pequeño desde Parque Patricios a Plaza Miserere. A la vez también está en plena construcción la ampliación de la línea “A”. 

Sí, es una actividad claramente en expansión y aparte con cada vez mayor cantidad de usuarios. El mes pasado los datos de la propia empresa METROVIAS, demuestran que fue el mes donde mayor cantidad de transportado hubo desde el año 94 (año en que tomaron la concesión) inclusive batiendo el record del año 2000 con un 30% menos de servicio, o sea con un 30% menos de trenes que el año 2000.

EXT: Este momento de expansión por el que atraviesa la empresa ¿se traduce en un aumento de contrataciones de trabajadores, o mantiene la misma infraestructura y planta de trabajadores?.
RP: En general la empresa ha tenido una gran reducción de personal, es decir, recordemos METRO VÍAS, cuando toma la concesión en el año 94, pasamos de ser 3600 trabajadores a 1800, es decir, habían reducido a la mitad el personal, ya que sumaron dos horas de trabajo al conjunto de los trabajadores y aparte había precarizado y terciarizado un montón de tareas. La empresa ha tenido que tomar mayor cantidad de personal debido fundamentalmente no a la expansión por propia voluntad, sino porque desde hace un año y medio o dos años se redujo la jornada laboral, la que volvió a ser de seis horas. Esto obligó a la empresa a tener que tomar mayor cantidad de trabajadores. A la vez había intentado reducir al mínimo la cantidad de contratación con la intención de introducir máquinas expendedoras automáticas; es decir mi actividad, la de boletero, tiende a desaparecer. Al haber llevado un conflicto adelante, los trabajadores le impedimos a la empresa introducir las máquinas expendedoras. Eso obligó a que la empresa tome mayor cantidad de trabajadores. Hoy somos aproximadamente 2200, 2300 trabajadores. Así y todo estamos en menor cantidad de trabajadores de la que tendría que haber. Estamos hablando que en los talleres por ejemplo, hay menos trabajadores de la que corresponde, debido a que nos se hace el mantenimiento correspondiente desde el año 2001, eso nosotros lo venimos denunciando. Además cualquiera puede ver colas infernales en las boleterías debido a que no hay la cantidad de boleteros necesaria.  
Por otro lado, la creación de los multiviajes ha ayudado a reducir la cantidad de trabajadores, en un sentido la empresa intentó de diversas maneras no adecuar el empleo  o crecer en cantidad de trabajadores.
Toda esta situación es producto de la resistencia que ha habido en el subte, que creo que ha sido uno de los lugares donde más se ha resistido estos planes que tuvieron las empresas privatizadas.
Esta resistencia ha llevado a que podamos minimizar las consecuencias, aunque sea menor dentro del conjunto de las actividades privatizadas, igualmente sigue faltando, ¿no?.  


EXT:
Recién mencionaste que justamente el subte es uno de los lugares donde mayor resistencia se hizo a estos planes de las empresas privatizadas, ¿a qué se debe?, ¿qué condiciones se dieron, con relación a otros sectores, para que los trabajadores del subte dieran esta mayor resistencia?.  
RP:
Nosotros opinamos que hay dos cuestiones que son fundamentales: la primera cuestión es que se trata de empresa en expansión, en ningún momento hubo recesión ni en una coyuntura económica del país con una recesión gigantesca, siempre estuvo expandiéndose, entonces eso hace que la actividad pueda imponer determinadas condiciones de trabajo. Segundo, convengamos que el contrato con METROVÍAS, que es una concesionaria,  es  escandaloso. En la creación de las nuevas líneas, todo corre por parte del Gobierno de la Ciudad, la empresa no pone un solo centavo; y es más, la construcción esta a cargo de una empresa constructora que es de los mismo dueños que METROVÍAS.  

Es decir es el único lugar que te pagan por extender tu negocio y que aparte todo el material rodante, la infraestructura, toda la reposición de la misma la hace el Estado Nacional, sumado  que tienen un subsidio gigantesco, que era de 65 millones de pesos y que ahora le sumaron 18 millones anuales más. Esto hace de que, combinado con que es un medio de transporte intrínseco para la ciudad de Bs. As., Cualquier conflicto que se produce  en el subte, te agarre el que te da el negocio y te dice “arréglalo rápido, porque encima que tenés semejante negocio no te puedo permitir el lujo que no me des el servicio”.  
Esto, es lo que  hacen que se den  las condiciones objetivas para que se pueda desarrollar, de lo que nosotros somos parte como el afluente de un sector que sale a resistir, a enfrentar y que logra ganar en imponer condiciones de trabajo, distintas a la que puede llegar a tener una empresa en Santos Lugares.


EXT:
¿Y las condiciones subjetivas?.  
RP:
Las condiciones subjetivas, tienen una determinada importancia, yo no quiero desconocer la subjetividad, pero el problema es entender de donde partíamos. Yo cuando entré a la empresa, entré con la concesión, contábamos con los dedos de la mano, trabajadores con un nivel de conciencia o un nivel de experiencia laboral anterior que diga de qué manera nos organizamos.
En general el año 94, sobre los 1800 que te digo que había en ese momento, quedaban 400 trabajadores que eran de la época del subterráneo. Y los demás éramos 1500, 1400, esos 400 o 500 que eran lo que quedaban de subterráneo eran de lo peor, es decir era el tipo que había aceptado las peores condiciones, aumento de la jornada laboral, cambio de las condiciones de trabajo por la misma plata, es decir el sector más reaccionario; y los que entraban eran jóvenes que creían que podían llegar a ser dueños de la empresa. Es decir no había ninguna experiencia sindical ni política. Creían que con la ola de las privatizaciones, iban a terminar siendo los gerentes de la empresa.  

Con  la materia humana que partimos, no podemos decir que había un proceso de acumulación desde el punto de vista subjetivo.  
Entonces: ¿cómo se puede construir en ese  marco?.  
Había determinadas condiciones objetivas que permitían que algunos, muy pocos, “esquivando los balazos”, pudimos ir reubicándonos, organizándonos lentamente, muy cuidadosamente, porque lógicamente, si te detectaban te despedían y así generamos las condiciones para en un momento determinado dar el salto y poder recuperar la organización sindical y dar la pelea que dimos tanto en contra de los despidos, como de la reducción de la jornada o el aumento salarial.  


EXT:
¿Nos podría contar un poco como fue el conflicto que desarrollaron ustedes?.  
RP:
Podríamos decir  que hubo tres etapas. La primer etapa del conflicto fue la pelea contra los despidos que se dio  en el año 97, en el marco en el que el cuerpo de delegados, mayoritariamente adicto a la conducción del gremio. Nosotros ese año logramos imponerle a ese cuerpo de delegados el paro a favor de dos compañeros que habían sido despedidos. Hubo dos paros, uno el 20 de febrero y otro a los dos o tres meses. A partir de ese momento la empresa no pudo despedir más. Generó una conciencia colectiva de que en cualquier despido se paraba.  

EXT:
¿A quién te referís cuando hablás de nosotros?.
RP: Nosotros somos los que éramos opositores a la estructura sindical que existía, era  el cuerpo de delegados mayoritariamente adicto a la conducción de la Unión Tranviaria del Automotor (UTA). Ese nosotros, podemos decir que se componía de dos grandes vertientes, había dos organizaciones clandestinas de hecho, eran agrupaciones que habíamos surgidos ultraclandestinamente; una llamada “El Túnel”, y la otra “Trabajadores de Metrovías”; una abocada fundamentalmente a las boleterías y la otra a los talleres. Casi no nos conocíamos, no nos conocíamos y decíamos lo mismo.
Después más a delante nos fuimos conociendo y fueron apareciendo otras agrupaciones, en otras áreas. Nosotros veníamos reuniéndonos y nos veníamos organizando para enfrentar la situación. Llegó que en el 97 lográramos imponer el paro, la acción directa, para  enfrentar los despidos y se logra enfrentar e imponer condiciones, una estabilidad laboral  que reina hasta el día de hoy.
Contradictoriamente eso no va envalentonando a los compañeros para ir en busca de otras reivindicaciones como el problema de la jornada laboral que era muy sentido, aunque la mayoría de los trabajadores no habían trabajado seis horas ¿no?, pero se sentía como propio.
Rápidamente se saca la conclusión de que con esa construcción no se podía ir a esa pelea y se discutió que ese cuerpo de delegados, mayoritariamente, junto al consejo directivo del sindicato acepta la flexibilidad de un sector que era el caso nuestro de la boletería. Inclusive con una oposición mayoritaria de los trabajadores. Esto llevó a que  en el año 2000, o sea entre el 97 y el 2000, logramos barrer a los delegados anteriores y surge el nuevo cuerpo de delegados, que es de contenido el mismo que existe ahora desde hace ya cinco años, que supo ser opositor... y que logra barrer a los burócratas e imponer una nueva relación de fuerzas.
Otra etapa es cuando ganamos la mayoría del cuerpo de delegados y esa mayoría, podemos decir,  genera un conflicto mucho más importante, es el conflicto cuando la empresa ya no quiere despedir, sino intenta eliminar el puesto de guarda.
Lo quiere sacar, hacer desaparecer y meterle una multiplicidad de tareas al conductor y desaparece un puesto de trabajo, sin despedir, reubicándolo porque como es una empresa en expansión, puede darse ese lujo, no toma gente y la reubica.
Nosotros nos oponemos, salimos a un conflicto y terminamos ganado. El guarda sigue trabajando, mantenemos ese puesto de trabajo, o sea la empresa tiene que retroceder.
Podríamos decir que este es el segundo salto para la consolidación de un nuevo cuerpo delegados del subte que hasta ese momento estaba mimetizado con la UTA, pero a partir de ese momento gana como una institución propia, a través de la recaudación de dinero, sacando materiales y volantes propios.
Se gana un conflicto importante y gana una nueva institucionalidad dentro de subterráneos. Es el cuerpo de delegados el que motoriza los dos conflictos siguientes y más rimbombantes.
Podríamos decir que uno, es el conflicto por la reducción de la jornada de salubridad, primero la reducción de la jornada en la legislatura después la conseguida salubridad y a posterioridad el paro de cuatro días para reducir la jornada al conjunto de los trabajadores no solamente a los que tenían un trabajo insalubre, sino a todos los demás; a tal nivel que llega un punto histórico donde hay más lugares que nunca habían trabajado seis horas y que hoy lo están haciendo, como es el caso del polvorín y el pre-metro. Y el otro gran conflicto que se conoce, es el conflicto salarial de principio de  este año donde planteamos, después de haber conseguido la reducción de la jornada laboral, la necesidad de una recomposición salarial en base a  la lógica de que ningun trabajador puede ganar menos de lo que cuesta una canasta familiar real que estaba situada alrededor de $1800.
Después del conflicto conseguimos un salario para el boletero que es el que menos gana de $1400.
Salimos bastante bien armados del conflicto. Esas, podemos decir, son las tres etapas de construcción.  


EXT:
A partir de este conflicto de la reducción de la jornada laboral, comienza a conformarse un movimiento que plantea como respuesta al problema de la desocupación, la reducción de la Jornada laboral a seis horas para todos los trabajadores. ¿Podés contarnos cuáles son los principios fundamentales de este movimiento por la jornada laboral de seis horas?.  
RP:
Nosotros después de haber conseguido la reducción de la jornada laboral, después del paro de cuatro días y la repercusión que había tenido, salimos con una convocatoria a todas las fuerzas vivas como diríamos, a llamar a una gran campaña por la reducción de la jornada.
Cualquier ser humano sabe que el problema en el país, no es el de la seguridad, problema que generalmente plantea el poder político, si no el problema de la desocupación que se ha querido tapar durante muchísimo tiempo y que inclusive, vas a cualquier vecino y te dice que la desocupación es el problema central.
Frente a eso se abre toda la discusión social que se abrió con este gobierno sobre los planes de empleo y el problema de las organizaciones de desocupados.  Nosotros planteamos que la desocupación es el problema central y que a partir de ese problema necesitamos buscar qué unidad social se generaba para poder dar una alternativa desde los trabajadores,  desde la clase obrera y desde los sectores populares, ya que desde el punto de vista de la Burguesía, de las patronales y del gobierno no han dado respuestas.
Entonces planteamos de que uno de los problemas centrales o pilares es el problema de la reducción de la jornada laboral.
En un país donde hay aproximadamente entre cuatro o cinco millones de desocupados, hay gente que trabaja entre doce y catorce horas. El promedio laboral en Argentina es de diez horas, debido a que hay un crecimiento de la producción basado fundamentalmente en las horas extras y no en la creación de puestos de trabajo.  
Nuestro planteo es que se debe salir con una gran campaña sobre el conjunto de los trabajadores, sobre todos los sectores de vanguardia, a los sindicatos, a las organizaciones sociales para que lo tomen y hacer agitación y poder dar una pelea colectiva, no corporativa, sino del conjunto de la sociedad planteando el problema de la reducción  de la jornada laboral. Con esta idea salimos a la convocatoria y largamos el movimiento. Que tuvo una repercusión en sectores que vinieron participaron, pero hoy podemos decir que hay muy pocos que se comprometieron en desarrollar esta campaña, porque evidentemente la inmediatez política pareciera que fuera más productiva que las salidas estratégicas.
Nosotros seguimos manteniendo las reuniones regulares del movimiento y tratando de avanzar fundamentalmente en una pelea que consideramos una pelea larga, ya que en este país no hay una tradición de pelea, sobre todo en los últimos años, por la reducción de la jornada laboral. Creemos que en cierto  sentido es una tarea central, una tarea como fue a principios  de siglo XX por la recuperación de las ochos horas, y dentro del marco del avance de la tecnología vuelve a ser una de las tareas centrales la reducción de la jornada laboral, inclusive hasta volver a aplicar las ochos horas, ésto sería una tarea progresiva. La idea de esta campaña esta ligada fundamentalmente al tema material y desarrollar una nueva lógica sobre la conciencia de los trabajadores. Una lógica que no es corporativa, que hable de que no solamente  uno  vive para trabajar, sino precisamente, trabaja para vivir, que la vida no es ver como me mato trabajando para poder llevar $2 a mi casa y ver como poder darle de comer a mis hijos. Precisamente la vida es tener una remuneración correcta y tener una jornada de trabajo lo menos extendida para poder disfrutar de nuestros hijos, de nuestra familia, poder tener acceso a la cultura, poder tener acceso a la recreación y no al actual embrutecimiento que somete a la clase trabajadora las habituales características de las jornadas laborales. Creemos que no es solamente una tarea necesaria, sino que a parte es el cambio en la lógica que podría dar un nuevo movimiento obrero o una nueva lógica en la estructura política de la clase trabajadora.  


EXT:
Una de las críticas que reciben estos movimientos que plantean la reducción de la Jornada Laboral, tomando como referencia la experiencia en Francia, es que en lugar de producir mejores condiciones para la clase trabajadora, se logra precarizar más las condiciones de trabajo y por lo tanto beneficiar a la Burguesía ¿cómo responden desde este movimiento a esta cuestión?.
RP:
Nosotros no ponemos como ejemplo el caso francés de reducir a treinta y cinco horas. Lo digo porque al principio lo de Francia estuvo hecho, claramente hubo un acuerdo entre la Burguesía francesa y con las organizaciones sindicales de ver, de que manera se aplicaba las 35 horas y esto llevó primero a una mayor flexibilización laboral, segundo una mayor flexibilización en cuanto al problema de jornadas extendidas y jornadas reducidas.  

Nosotros estamos hablando de seis horas diarias o treinta y cinco semanales. En Francia se generó una situación en la que hay semanas en las que se trabajan 40-46 horas, según sea la necesidad de la rama de la industria. Nosotros planteamos las 6 horas para todos con una lógica distinta a la francesa.  
Nos oponemos a ese criterio, por ejemplo: nuestra empresa en el año 96, nos plantea en un convenio colectivo la extensión y la reducción de la jornada laboral según  sus necesidades, días en los que trabajas más de 8 horas y días en los que trabajas menos, o de buscar darte 2 francos por semana a cambio de 7 horas de trabajo. Nosotros no aceptamos, reivindicamos que el derecho a las 6 horas como un derecho a la planificación de la vida; estamos en contra de la flexibilización y precarización laboral.  


EXT:
Otra crítica que se hace a este movimiento por las 6 horas, es que poner el eje en esta consigna como estratégica para la pelea es un error, ya que se considera que en la actual situación política la correlación de fuerza de la clase trabajadora es desfavorable por lo que no existen condiciones para imponerle a la Burguesía este tipo de medidas. ¿Qué piensan ustedes?.  
RP:
Hemos recibido de nuestros amigos de la izquierda críticas de este tipo, diciendo el problema central es  el salario.  

Creemos que es verdad que hoy la correlación de fuerza no da para imponer una reducción de la jornada laboral a nivel Nacional, es más, no estamos planteando de ir a un plan de lucha por la 6 horas; estamos hablando de hacer una campaña política por la reducción de la jornada laboral.  
En estos momentos sería de lunáticos que vayamos a organizar un paro general por la reducción de la jornada laboral, impongamos las 6 horas. Creemos que hay lugares donde si se pueden imponer, nosotros no sólo la impusimos en los trabajadores del subterráneo, sino que también se impuso para los tercerizados, lograr incorporarlos al convenio colectivo creo que fue el hecho más contundente de la lucha, eso implicó pasar de un salario de $400  a $1300 y pasar de trabajar de 8 o 10 horas a trabajar 6 horas de un día para otro. Creemos que sí hay lugares en los que existe correlación de fuerza favorable para imponer la reducción de la jornada laboral, sobre todo en lugares de trabajo insalubre.  
Se puede llegar a dar esa pelea en las Químicas, las Siderúrgicas.  
Para nosotros la pelea por las 6 horas no se dio de un día para el otro;  primero tuvimos que dar una pelea para ganar la conciencia de los trabajadores para que vean la necesidad de dar esta pelea. Estamos hablando de una campaña política nacional por la reducción de la Jornada laboral. Un trasnochado diría huelga general por las 6 horas o una acción por el estilo. Creemos que sí es una alternativa lógica y viable y sirve para unir la acción de los trabajadores desocupados y ocupados en una sola lucha. Vemos que esto es más viable, plantear una pelea unitaria por la reducción de la jornada laboral, que plantear que trabajadores ocupados vallan a una marcha de desocupados por el aumento de planes sociales.  
Creemos que en cualquier lugar de trabajo, propagandizándola, la tomen como más natural, como algo más normal. Contestamos a esta crítica de los amigos de la izquierda planteándoles, negar la necesidad de esta campaña sería como negar la necesidad del Socialismo, porque ya creo que hoy en día, la mayoría de los trabajadores no se plantea la construcción del Socialismo, y esto no invalida  la agitación y la propaganda de la necesidad de construir una sociedad sin explotadores ni explotados.  
Estamos hablando de una campaña política y hacer avanzar la conciencia de los trabajadores que ve mucho más visibles pelear por las 6 horas que una campaña por el gobierno de los trabajadores y el socialismo que  también es una necesidad, pero esta mucho más alejada que la  pelea por la reducción de la jornada laboral. La crítica que nosotros hacemos a muchas organizaciones es que se hace propaganda abstracta y a eso lo llaman hacer política y cuando intervienen en la relación entre las clases que se da en los lugares  de trabajo, se hace lo que comúnmente se llama sindicalismo. Entonces a veces vemos organizaciones de izquierda o luchadores intachables, compañeros que dan la vida, organizando las horas extras a la patronal o exigiéndole más horas extras. Creemos que es posible pelear por mejores condiciones de trabajo contra la precariedad, por la reducción de la jornada y de esa manera hacer política en la cotidianeidad y en el lugar de trabajo, donde se puede modificar la realidad. La otra forma queda como una abstracción.  


EXT:
Hablaste de la participación de los desocupados en este movimiento. ¿Cuál es la importancia que tiene esta campaña como una salida a la desocupación?.  
RP:
Primero creo que el bolsillo de los trabajadores fue arrebatado a través de la flexibilización y luego la devaluación y a pesar de eso no hubo grandes luchas. Eso tiene que ver con la conciencia de los trabajadores que pensaban “gracias que tengo trabajo”, conciencia que logró imponer el menemismo en la cabeza de los obreros.  

“Gracias que tenés trabajo, porque hay  un inmenso  ejercito de desocupados dispuesto a trabajar el doble de horas y por la mitad de tu salario”. El tema  es que esa es una realidad que presiona la conciencia de los trabajadores ocupados y desocupados que presiona a la desunión. ¿Cómo haces para impulsar una pelea colectiva, una pelea común que albergue a ambos sectores?.  
Yo creo que la única forma de lograr esa unidad es dar una pelea conjunta, de intereses comunes, y buscar una pelea conjunta que resuelva la problemática de la desocupación. La creación de puestos de trabajos, a través de la reducción de la jornada laboral empieza a resolver un aspecto central del movimiento de trabajadores desocupados que hoy es gigantesco y tiene la menor parte  organizada en organizaciones progresivas.  
En este sentido es que hay una necesidad de una pelea no corporativa sino vamos a terminar viendo a trabajadores desocupados por un lado y vamos a generar una aristocracia obrera que se defienda de los desocupados, dando paso a la idea que intentan desarrollar desde los medios de comunicación de no ver como tu enemigo a las patronales que te pagan salarios miserables sino al pobre tipo que no tiene laburo y que es capaz de laburar por menos salario y en peores condiciones de trabajo.  
Por eso creo que una campaña  de este tipo puede generar una movilización  entre ambos sectores. A eso es que le damos una importancia esencial, inclusive dentro de los sectores desocupados, planteándoles que es una alternativa al plan de jefes, a la que tener que pelear o cortar rutas por los bolsones de comidas. Apuntamos a recuperar la dignidad obrera.


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