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Extramuros
Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos. Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año I, NºIII                                                                                          Octubre-Diciembre de 2005 

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A por Oliverio (Girondo y sus Espantapájaros)

por Rubén Escobar
 

 “Por las principales calles del microcentro porteño se vio pasar un gran espantapájaros multicolor con chistera, monóculo y pipa, sobre una carroza coronaria (carro donde iban las coronas que precedía al coche fúnebre), tirada por 6 caballos con cochero y lacayo vestidos a la moda del Directorio, alrededor revoloteaban unos cuervos.”
 Esto acontecía en 1932 y era a raíz de la presentación del libro “Espantapájaros” de Oliverio Girondo; aún hoy dicho acontecimiento hubiera provocado cierto revuelo no sólo en el ámbito literario de aquél Buenos Aires como hoy falto de ideas y compromiso con las mismas. De ese libro y muchos años más tarde, en1941, el español Ramón Gómez de la Serna diría: “en este libro admirable, del que no ha hablado un solo crítico de las grandes publicaciones, y al que la envidia ha evitado toda alusión, está la enjudia del talento irrespetuoso que es lo mejor del argentino… En Espantapájaros todas son invenciones del porvenir, y lo inventado en este libro no tiene aún nombre.¿ quién ha podido superar sus imágenes? ¡Nadie! Es uno de los pocos libros que no recomendaré para los colegios, pero que ayuda a vivir…”
 “Lo cotidiano podrá ser un manifestación modesta de lo absurdo, pero aunque Dios – reencarnado en algún sacamuelas – nos obligara a localizar todas nuestras esperanzas en los escarbadientes, la vida no dejaría de ser, por eso, una verdadera maravilla” (Oliverio Girondo). A tal punto prescindía de lo innecesario aquel personaje barbudo como el día al que un directivo de la Paramount le ofreciera ser el personaje principal en un filme sobre el asesino serial Landrú, y que él desestimara así como el ofrecimiento a la Secretaría de Washington o el nombramiento académico. Su búsqueda tal vez tomará sentido en el amor de piernas de plumas de Maria Luisa “Yo por lo menos soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando”, palabras que nos redimen a todos aquellos que alguna vez creímos encontrar esa maravillosa dama etérea a la que pintara en una gigantesca imagen en su casa, poblada de objetos soñados con aquél espantapájaros que la presidía.
 Quizá porque desde que pudo plantearse ser otra persona que el que debía, cambió unas vacaciones en Mar del Plata por un pasaje a Europa que pagó al recibirse de abogado (título que jamás ejerció), recorrió el Nilo (al que reprodujo en un extenso poema de juventud) y ya no dejó de alternar orillas y personajes de aquel convulsionado Viejo Continente donde pasó a ser una figura que nucleaba y animaba los mitines con una energía e incitación únicas; hasta despertó interés en Picasso, algunos dibujos y acuarelas que de Oliverio le mostraran. Luego volvió a Buenos Aires y participó activamente del movimiento de la revista Martín Fierro (1924/27) del que escribió su Manifiesto irónico sito a modificar profundamente los sistemas de expresión estéticas en literatura y poesía argentinas, ya que proponía una pelea desde el humor y la denuncia de lo preestablecido desde un desconformismo intrasigente. Uno de sus compañeros Martinferristas, Jorge Luis Borges diría: “Es innegable que la eficacia de Girondo me asusta… es un violento, mira largamente las cosas y de golpe les tira un manotón”
 Valga para terminar y lamentado que sus antiguos camaradas ya no transiten aquella fascinante Buenos Aires para seguir relatándonos sus anécdotas (como el personaje de Xul Solar en el Adán Buenosayres, de Marechal) recuerdan que quedaron huérfanos luego de su partida física y decidieron cumplir su último deseo de regreso del cementerio que consistía en tomarse unos vinos en el bar de siempre. El decía sobre sí “ la (presencia) mía provoca accidentes a cada paso, ayuda al azar y rompe el equilibrio inestable de que depende la existencia”.


Cronología

1981- Nace en Buenos Aires el 17 de Agosto de, al 1035 de la calle Lavalle (manzana demolida al abrirse la Avenida 9 de Julio), es el menor de 5 hermanos.
1900- Hace su primer viaje a Europa, llevado por sus padres a visitar la Exposición Universal de París. Una de las visiones capitales de su infancia es la de Oscar Wilde paseándose con un girasol en el ojal. Comienza los viajes periódicos a Europa, y estudia en París e Inglaterra.
1909- Conviene con sus padres que seguirá la carrera de abogado si lo envían anualmente a Europa. Dedica cada viaje a un país distinto, y llega a remontar el Nilo hasta sus fuentes.
1911- Funda con amigos el periódico literario Comoedia, de corta vida.
1915- Estrena en noviembre, su obra teatral La Madrastra, escrita en colaboración de René Zapata Quesada. Una segunda pieza La comedia de todos los días no llega a estrenarse porque el actor Salvador Rosich se niega a decir, tras las palabra “estúpidos”, “como todos ustedes”, dirigiéndose al público.
1922- Aparece la primera edición de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, editada en Argenteuil (Francia). Poemas y dibujos colocan a Girondo en lo más avanzado de la vanguardia artística. Se vincula con los jóvenes que desde Proa a Martin Fierro, animarán la década del 20 de la nueva literatura rioplatense.
1925- Aparece Calcomanías.
1926- En un almuerzo organizado por el periódico Martín Fierro, conoce a Norah Lange. Al mes siguiente parte hacia los países del Pacífico hasta Mexico llevando la representación de Martín Fierro, Proa, Valoraciones, etc.,
Para establecer contactos con escritores nuevos.
1931- Se vuelve a establecer en Buenos Aires, tras años de residencia entre Europa y América.
1932- Aparece Espantapájaros.
1937- Aparece Interlunio.
1943- Se casa con Norah Lange. Recorren Brasil durante 6 meses.
1946- Aparece Campo Nuestro. Se vinculan a otros jóvenes poetas como Enrique Molina, Aldo Pellegrini, Olga Orozco, etc.
1948- Viaja junto a Norah a Europa.
1950- Empieza a pintar frecuentemente, en una vena surrealista, cuadros que no querrá exponer, aunque signifiquen la culminación de un interés profundo por las artes plásticas.
1954- Viaja a Chile con Norah, para la conmemoración del 50° aniversario del poeta Pablo Neruda.
1956- Aparece En la masmédula, en una primera edición limitada, realizada por Girondo y 2 ediciones editada por Losada; la última incluye poemas nuevos.
1960- Se graba un disco Long-play del libro En la masmédula, leído por Girondo.
1961- Sufre un accidente que habría de disminuirlo durante los últimos años de su vida.
1965- Último viaje a Europa en compañía de Norah Lange.
1967- Muere en Buenos Aires, el 24 de enero.



1 (de "Espantapájaros -Al alcance de todos-")

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Que voluptuosidad las de pasarse los días enteros entre las nubes… la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.



Exvoto (de "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía")

      A las chicas de Flores

Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan los moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que los vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasr, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarlo a pedacitos y arrojárselo , a todos los que pasan por la vereda.

(Buenos Aires, octubre de 1920)
 

Por vocación de dado (de "En la másmedula")

A lo fugaz perpetuo
y a sus hipoteseres
a la deriva al vértigo
al sublatir al máximo las reverberalíbido
al desensueño al alba a los cornubios dime sin titilar por ímpetu
   de bumerang de encelo
de gravitante acólito de tanto móvil tránsfuga cocoterráqueo
   efímero
y otros ripios del tránsito
meditaturbio exóvulo
espiritado en Virgo en decúbito en trance en aluvión de
   incógnitas
con más de un muerto huésped rondando la infraniebla de
   dédalo encefálico
junto a precodes ceros esterosentes dime al codeleite mudo del
   mimo mimo mixto
al demelar los senos
o trasvertirme de ol de sótano de ausencia de caminos de
   pájaros que lindan con la infancia
animamantemente me di por dar por tara por vocación de
   dado
por hacer noche solo entre amantes fogatas desinhalar lo hueco
   y encontrarme inhallable
hora tras orta lacra más cavernoso
menos volátil paria
más total pseudo apoeta con essqueleto topo y suspensivas nueces
   de apetencias atávicas
al azar dime dime al gusto a las adultas menguas a las escleropsiquis
al romo tedio al pasmo al exprimir las equis a la veinteava
   esencia
y desgustar los filtros del desencantamiento
o revertir mi arena en clepsidras sexuadas
y sincopar la cópula
me di me doy me he dado donde lleva la sangre
   prostitutivamente
por puro pleno pánico de adherir a lo inmóvil
del yacer sin orillas
sin fe sin mí sin pauta sin sosías sin lastre sin máscara de
   espera
ni levitarme en busca del muy Señor nuestro ausente en todo
   caso de tiempo y modo y sexo y verbo que fecundó el vacío
obnubilado
inserto en el dislate cosmos, a todo dime
   alirrampantemente
para abusar del aire del sueño de lo vivo y redarme y
   masdarme
hasta el último denge
                                                          y entorpecer la nada



Mi lumía (de "En la masmédula")

MI LU
mi lubidulia
mi golocidalove
mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
con sus melimeleo
sus eropsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y
gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu más lar
más lampo
mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
mi lubella lusola
mi total lu plevida
mi toda lu
lumía.



Vuelos sin orillas (de "Persuasión de los días")

Abandoné las sombras,
las espesas paredes,
los ruidos familiares,
la amistad de los libros,
el tabaco, las plumas,
los secos cielorrasos;
para salir volando,
desesperadamente.

Abajo: en la penumbra,
las amargas cornisas,
las calles desoladas,
los faroles sonámbulos,
las muertas chimeneas,
los rumores cansados;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Ya todo era silencio,
simuladas catástrofes,
grandes charcos de sombra,
aguaceros, relámpagos,
vagabundos islotes
de inestables riberas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Un resplandor desnudo,
una luz calcinante
se interpuso en mi ruta,
me fascinó de muerte,
pero logré evadirme
de su letal influjo,
para seguir volando,
desesperadamente.

Todavía el destino
de mundos fenecidos,
desorientó mi vuelo
-de sideral constancia-
con sus vanas parábolas
y sus aureolas falsas;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Me oprimía lo fluido,
la limpidez maciza,
el vacío escarchado,
la inaudible distancia,
la oquedad insonora,
el reposo asfixiante;
pero seguí volando,
desesperadamente.

Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguí volando,
desesperadamente.

 

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Sec. Ex. Univ. - UNQ