|
El rol de los medios de
contrainformación en el esclarecimiento
de la Masacre de Avellaneda
por el Colectivo Prensa De Frente* (especial para
Extramuros)
El pasado 9 de enero, el tribunal oral de la sala 7 de los tribunales de
Lomas de Zamora dio a conocer la sentencia a los autores
materiales de las muertes de Maximiliano Kosteki y Darío
Santillán: 25 años de prisión perpetua para un cabo y un
comisario de la bonaerense, en lo que fueron las mayores
condenas a policías implicados en represiones a la protesta
social desde que en 1983 se reestableció la democracia. Desde
aquel 26 de Junio de 2002, varios medios populares de
contrainformación tuvieron un rol determinante en el aporte de
información e incluso de evidencias judiciales que,
complementándose con la presencia de miles reclamando contra la
impunidad en las calles, coronaron un hecho que seguramente
quedará marcado a fuego en la historia de las luchas populares
de nuestro país.
La desarticulación del discurso oficial
Tras revelar las imágenes que había tomado dentro de la estación de
Avellaneda el fotoperiodista independiente Sergio Kowalewski,
quien dicta clases en la Universidad de las Madres de Plaza de
Mayo, se dio cuenta que tenía fotos de Santillán con vida al
lado del comisario Fanchiotti, quien lo apuntaba con su
escopeta; los dos jóvenes ya heridos sangrando y siendo
zamarreados por los efectivos. Esas imágenes sumadas a la
denuncia en calles y puentes de los compañeros de los jóvenes
muertos, fueron el principio del fin para el discurso oficial
que bajaba desde el gobierno de Eduardo Duhalde: “los piqueteros
se mataron entre ellos”.
El diario Página/12 publicaría las fotos de Kowalewski el día 28 y hasta
hoy se adjudica un rol determinante en la resolución del caso.
Igual actitud asumió Clarín, pese a que en su portada del 27 de
Junio de 2002 tituló: “La crisis se cobró dos muertos” y tras
negociaciones de la redacción con Casa de Gobierno, ocultó las
imágenes obtenidas dentro de la estación por su fotógrafo José
Mateos. Las fotos por las que Clarín dice haber contribuido a
esclarecer en que circunstancias fueron asesinados Kosteki y
Santillán solo fueron publicadas por el diario de mayor tirada
del país, una vez que la verdad ya era pública y confirmada la
participación criminal de los policías por voceros del ejecutivo
nacional.
Aquel 26 de Junio en Indymedia (www.indymedia.argentina.org), sitio de
Internet que permite la publicación abierta de noticias y
comentarios las 24hs, y que recibía en aquellos momentos unas
5.000 visitas diarias, el repudio comenzó solo una hora después
del primer disparo policíal. El sitio que es visitado por
militantes, trabajadores y personas interesadas en el andar de
las luchas sociales fue una fuente de primera mano para acceder
a otro discurso, que terminó siendo el más fiel con lo que
sucedió aquella tarde en Avellaneda. La Agencia de Noticias Red
Acción, ANRED (www.anred.org), nacida al calor de las puebladas
de diciembre de 2001, que desde entonces se dedicaba al envió de
cables informativos dirigidos a brindar información confiable a
los periodistas de medios masivos, difundiendo con rigor
profesional y militante las actividades de los movimientos
sociales, sirvió como nexo entre los periodistas y los
integrantes del MTD Aníbal Verón -hoy Frente Popular Darío
Santillán (FPDS)- quienes habían sido víctimas de la respuesta
represiva estatal a sus reclamos, logrando que su versión de los
hechos tuviera alcance nacional.
El libro “Darío y Maxi, dignidad piquetera. El gobierno de Duhalde y la
planificación criminal de la masacre del 26 de junio en
avellaneda” que lanzo el FPDS vino a completar el proceso de
fundamentación de un nuevo discurso sobre los hechos. En el
libro, que agotó sus dos ediciones de unos 4 mil ejemplares, se
analizan los hechos detalladamente. Aportó archivos,
declaraciones y todas las pruebas fotográficas, refendadas en el
juicio. Más allá de la poca predisposición del tribunal para
investigar a quienes ordenaron apretar el gatillo desde el
gobierno nacional, la afirmación de Carlos Soria, entonces jefe
de la side, advirtiendo que “la represión debía ser un caso
testigo que recompusiera la autoridad del estado” es solo un
ejemplo de lo que aún no se investigó oficialmente, pero que el
libro desarrolla centralmente: las responsabilidades políticas
en la masacre. La rigurosidad investigativa con que fue
concebido, produjo los efectos buscados. Quienes asistimos a las
audiencias públicas del juicio fuimos testigos de que sirvió
como material de consulta habitual de la mayoría de los
periodistas acreditados, los cuales solicitaron un ejemplar al
comenzar las audiencias.
El aporte de pruebas
Entre la gran cantidad de cintas de video con imágenes de la represión
que configuraron la prueba incriminatoria, las tomadas por el
grupo documentalista Ojo Obrero desde la base del puente
pueyrredón hasta la estación, fueron claves. Del audio de esas
imágenes se determinó que en el momento en que cae herida por un
impacto de munición de guerra Aurora Cividino -integrante de la
asamblea de San Telmo que se había sumado a la jornada de lucha-
el disparo que se escucha parte de la escopeta de Fanchiotti.
Una serie de recreaciones en tres dimensiones de varios momentos
de la represión realizadas por la Unidad Pericial La Plata,
también se basaron en el video del Ojo Obrero.
Ya comenzado el juicio, integrantes del colectivo Prensa de Frente (www.prensadefrente.org)
entregaron a la fiscalía -por medio de los abogados de la
querella- una fotografía en donde se lo veía a Francisco Robledo
sosteniendo una escopeta. En Junio de 2002, Robledo se hallaba
retirado de la fuerza policial, y sin embargo en aquella jornada
actuó ilegalmente junto al comisario como un efectivo más. Hecho
el anuncio público del aporte de nueva prueba contra el
imputado, el vocero de la fiscalía negaba frente a los
periodistas nuestra versión, diciendo “tal foto no existe o esta
trucada”. Finalmente, el fiscal incluyó la foto como soporte de
su alegato en el cual pidió la condena por “usurpación de
títulos públicos” que el tribunal confirmó en el fallo final.
El seguimiento de Juicio
Audiencia tras audiencia de un juicio que duró casi ocho meses, el juicio
fue seguido con la cobertura de los integrantes de los
integrantes de nuestro colectivo, militantes populares,
periodistas y estudiantes de periodismo, en la pagina web
www.masacredeavellaneda.org, donde también ofrecimos la
totalidad de las pericias oficiales para ver en formato de video
y pruebas con las que contamos para comprender los inicios, la
resistencia, los asesinatos; resúmenes de los expedientes y
antecedente de los responsables políticos, análisis e informes
nuestros y de los abogados, más de ochenta fotografías de la
represión como parte de un seguimiento de tipo judicial que se
completaron con los audios de los alegatos de los abogados de
las víctimas y la lectura de las condenas, más el texto completo
de la sentencia, materiales estos que no fueron publicados por
medio alguno. Además incorporamos textos, poemas y fotos de los
homenajes y del acampe montado durante cuarenta días frente a
los tribunales. Ocupamos, desde los movimientos populares, un
vacío en la información sobre los hechos, y obteniendo en
algunos casos, llegada directa a medios masivos y periodistas de
las agencias oficiales de información, y medios masivos (Clarín;
Página 12; TN; Canal 7; TELAM; DYN; entre otros) algunos de los
cuales citaron a la página como fuente en repetidas ocasiones.
El sitio llegó a tener picos de 2000 visitantes manteniendo unos
800 de promedio diario, que se suman a los envíos realizados
semanalmente por Prensa De Frente a unas 13 mil casillas de
correo electrónico.
Desafíos a futuro
El balance respecto del juicio por la Masacre de Avellaneda reafirma el
importante rol de los medios alternativos o de contrainformación;
el acompañamiento y la participación activa de estos en la
dinámica de las luchas protagonizadas por los movimientos
sociales. Acumula como logros la posibilidad de intervenir en
ámbitos institucionales y medios que trabajan bajo una lógica
empresarial, e imponer una visión y una agenda informativa. Este
caso sirve como un ejemplo de la eficacia de formas distintitas
de entender el trabajo con la información, la apropiación de
nuevas herramientas tecnológicas.
Pero la experiencia obtenida marca que no se trata solo de consolidar un
discurso comunicacional propio; impone un nuevo desafío: lograr
salir del aislamiento. Encarar nuestro trabajo con la vocación
de disputarle terreno a los medios masivos. Los espacios
obtenidos, no logran aún, por dispersión y cierto espíritu
“marginal”, generar una herramienta de comunicación popular y
masiva que dispute con los diarios, radios y porque no, señales
televisivas reproductoras del discurso del actual bloque de
poder. Este salto cualitativo -que no debe perderse como
horizonte- será el resultado de un proceso de cooperación e
intercambio colectivo entre los medios populares, y de la
maduración y vocación de confluencia de los diferentes proyectos
entre sí y con las organizaciones sociales que construyen desde
las bases una nueva realidad.
* Colectivo
Prensa De Frente
http://www.prensadefrente.org
|