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Extramuros
Movimientos sociales y pensamiento crítico

 

Publicación de Nexos - Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año II, Nº V                                                                                                   Mayo - Agosto de 2006 

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Caso Subpga: otra empresa recuperada

Vientos de cambio

Por Eduardo Fierro

El frigorífico Subpga (Subproductos Ganaderos), ubicado en el bonaerense partido de Berazategui, se está constituyendo en otra de las flamantes empresas recuperadas por sus trabajadores.  Para que la planta comience a funcionar, sólo resta la finalización de unos trámites vinculados a la matriculación. Durante esta espera, Extramuros conversó con Cristian Cáceres y Roberto Moreira, dos de los trabajadores que forman la cooperativa que se hizo cargo de la empresa.

 

En la Argentina, durante mucho tiempo, el neoliberalismo le ofreció a las grandes corporaciones empresariales un marco favorable. Esto, en gran medida, gracias a una serie de concesiones otorgadas por un Estado inexistente. Entre ellas estaba la de mirar para otro lado cuándo se violaban sistemáticamente normas laborales y todo derecho ganado, hasta ese momento, por los trabajadores. Esta situación se agravó durante la década de 1990 (época de flexibilización laboral y de la “fiesta” de las privatizaciones).

Del mismo modo estaban acostumbradas a operar algunas empresas de la carne, que sometían a la más dura explotación a los que allí trabajaban, pagándoles verdaderos sueldos de hambre. Tal es el caso del frigorífico Subpga (Subproductos Ganaderos) de Berazategui, que cometía todo tipo de atropellos contra sus empleados.

Esta empresa pertenecía hasta hace poco tiempo a los hermanos Gonzalo y Alvaro Martínez, pero cerró sus puertas en febrero de este año y los propietarios se fueron, sin pagarle a los trabajadores los salarios que se les adeudaba. Como consecuencia de esto, los empleados, que ya venían luchando por la recuperación de su fuente laboral, decidieron tomar la planta el 14 de febrero. Desalojados por la Justicia Penal de Quilmes, los trabajadores iniciaron distintas gestiones para lograr que se dictamine la ley de expropiación, que posibilite a la empresa pasar a control obrero. La Cámara de Diputados bonaerense, finalmente, aprobó el proyecto de expropiación del frigorífico Subpga. Ahora, los trabajadores sólo esperan unos pocos trámites de carácter legal para poner en marcha la cooperativa. Mientras tanto, Extramuros pudo charlar con dos de ellos: Cristian Cáceres y Roberto Moreira. Este último fue, para la mayoría de los medios de comunicación, la cara visible del conflicto tras permanecer varios días trepado a una antena del frigorífico durante el desalojo policial. 

Extramuros: ¿Cuál es la situación legal del frigorífico en la actualidad

Cristian Cáceres: Los trabajadores tenemos los medios legales, por eso estamos acá adentro, tenemos la ley de expropiación y la matrícula. Respecto a cuestiones legales estamos casi cubiertos; lo único que falta es un trámite de la matrícula, nada más, pero al frigorífico lo tenemos a nombre de los trabajadores de Subpga.

EM: ¿Cuántos son los trabajadores que actualmente están trabajando?

CC: Y, en estos momentos, son más de doscientos.

EM: ¿Existe alguna ayuda económica a esta cooperativa por parte del Estado?

CC: Bueno, se pidió un subsidio para reactivar la empresa, pero todavía no lo tuvimos. Por eso, nosotros estamos haciendo cosas como recitales, por ejemplo, y un montón de cosas más para juntar plata y reactivar la empresa. Hasta ahora el Estado no ha aportado.

EM: ¿Cuál es la situación legal de los antiguos dueños del frigorífico?

CC: Mirá, lo que es deuda, al Municipio le deben 4 millones de pesos, a los bancos Provincia y Nación le deben 16 o 17 millones. A la AFIP también le deben una cifra que rondaría los 4 o 5 millones. Y bueno, a los trabajadores también nos deben fortunas porque nunca nos pagaron aguinaldo, ni vacaciones, ni horas de frío, ni horas nocturnas. Acá adentro hay gente con 30 años de trabajo, imaginate la plata que se les debe. Además hubo un intento de homicidio. Hace un mes entraron a la fuerza, digamos que fue como un manotazo de ahogado; ellos se juntaron en la Costanera y de allá arreglaron para venir para acá, entraron a la fuerza, a punta de pistola. Amenazaron a uno de los compañeros, le apuntaron en el pecho y al Presidente de la Cooperatriva le apuntaron en la cabeza con intensiones de disparar. Por suerte actuó rápido la policía y los llevó detenidos una semana (nada), pero bueno, por lo menos se logró eso.

EM: Roberto ¿Cuál es tu ocupación dentro del frigorífico? ¿Es el mismo trabajo que realizabas antes?

Roberto Moreira: No. Antes estaba en congelados pero como no hay para exportar, por ahora me estoy ocupando sólo del trabajo de carpintería. Estar en congelados es un trabajo insalubre y esta gente nunca nos pagó nada: nos hacían trabajar 12 horas y nunca nos pagaron horas extras, ni salarios, ni aguinaldo, nada. Y esto no es a mí sólo, yo estoy hace tres años solamente pero hay gente que está hace 26 años y siempre estuvieron en negro.

EM: Contame sobre el episodio de la antena ¿Qué fue lo que te llevó a actuar de esa manera?

RM: Yo en ese momento estaba haciendo eso por toda la gente, nada más. No es que sea un loco, un tonto ni nada de eso. En otra oportunidad también estuve en Casa de Gobierno y me querían llevar como loco porque me había subido a un árbol, pero bueno, yo dije que estaba ahí haciendo esas cosas por 437 familias. Hasta llegamos al punto de encadenarnos en el mástil en Casa de Gobierno para que nos escuchen, porque este problema permanecía oculto por gente como Mussi (Juan J. Mussi, del Partido Justicialista, Intendente del Partido de Berazategui) y muchos otros que estaban relacionados con la gente de acá.

EM: ¿Cuál era la situación del frigorífico antes de la expropiación?

R.M: Ellos siempre tenían pocas personas en blanco y siempre las hacían renunciar, como que volvían a empezar y a la gente que se jubilaba nunca les pagaban un mango. Ellos hacían excepción con algunos pero de cien personas se jubilaban cinco o seis. Todo esto se dio a conocer cuando nosotros hicimos esa huelga de hambre en Casa de Gobierno, en el Ministerio de Trabajo; hasta ese momento todo esto permanecía oculto.

EM: ¿Cuánto influyó la figura de Castells y de otras agrupaciones políticas para que esto se logre?

RM: Ese punto es delicado, porque Castells nos ayudó mucho de entrada pero después nosotros le pedimos que se retire y él muy amablemente se retiró. Nos dio una mano muy grande, estamos muy agradecidos con él todavía, pero si nosotros íbamos con Castells a hablar con el gobierno nos iban a querer dar planes trabajar y nosotros lo que queremos es trabajar y no planes. Queríamos esto para nosotros y es así que Castells se apartó y pudimos lograr lo que logramos: abrir la cooperativa.

CC: Castells fue uno de los primeros que vino a apoyar nuestra causa, pero bueno, fue al principio en que nos dio una mano porque nosotros somos nuevos en esto, somos trabajadores, pero después seguimos caminando nosotros solos. También tuvimos un gran apoyo de los movimientos en su momento, pero sólo al principio.

EM: ¿Cuánto influyeron los medios de comunicación para que esto se logre?

CC: Los medios locales más que nada. Tuvimos un apoyo bárbaro de los independientes, como también de radios y periódicos de la zona; hubo algunos movimientos que también se acercaron y nos dieron una mano.

EM: ¿A partir de qué fecha empezarían a trabajar?

RM: Dijeron que de acá a diez días, la fecha precisa todavía no la tenemos.

EM: ¿El frigorífico ya está en condiciones para empezar a funcionar?

RM: Sí. El frigorífico ya está en condiciones de empezar a trabajar, si mañana traen vacas podemos estar ya matando y trabajando. Sólo faltan algunos permisos del INAI y algunas otras cosas pero es sólo papelerío.

CC: Sí. Tenemos las manos de todos los trabajadores en cada sector, está todo cubierto y tenemos la maquinaria para empezar mañana, lo único que nos faltan son algunos papeles legales nada más. Mientras tanto estamos refaccionando la empresa con los pocos recursos que tenemos, porque en realidad plata no tenemos, pero todos ayudan, van trayendo cosas como pintura, por ejemplo.

EM: ¿Todos los obreros ganarán lo mismo?

RM: Sí, hasta ahora sí, esperemos que sigamos con ese pensamiento todos. Acá todo se decide por asamblea, no lo decide una persona ni yo porque me haya subido a una antena ni el Presidente porque es el Presidente; en realidad se elige presidente o tesorero porque hace falta. Además tenemos a una abogada que viene del gobierno. Hay mucha gente que está metida acá y que peleó por nosotros. Porque hay cosas que yo puedo saber sobre carpintería o sobre congelador, pero no sé manejar la fortuna que puede llegar a manejar este frigorífico. Se trata de mucho dinero, y de nosotros dependen 500 familias y yo no soy contador ni nada de eso, así que se nos complica por ese lado, nada más.

EM: 500 trabajadores ¿Se aceptan más? ¿están abiertas las puertas?

RM: Y, mirá, cuando acá se hacían corderos llegaron a trabajar más de 2600 personas y el Subpga está en el libro de los récords de matar cordero.

EM: ¿Los trabajadores están capacitados para llevar adelante una empresa de esta magnitud?

RM: No. Porque aunque ahora nos estamos manejando entre nosotros a mano levantada, estamos precisando personal capacitado para el trabajo de oficina, digamos. Nosotros estamos capacitados para matar vacas, para pelarlas, para trabajar la carne, pero en lo demás estamos necesitando muchas manos honestas.

EM: ¿Se aceptará que la gente que ocupe cargos de mayor jerarquía gane más?

RM: Por supuesto, los trabajadores vamos a ganar como tiene que ser y la gente que estudió y están capacitados para realizar trabajos de oficina tendrán que ganar un poco más, porque sino se nos van a ir y si se nos va esa gente esto se viene a pique.

EM: ¿Han recibido algún apoyo de otras fábricas que estén en la misma situación?

CC: Existen fábricas recuperadas que han ayudado también al frigorífico Subpga. Por ejemplo, vino gente del lNCA, que tienen sus problemas; tenemos contacto con gente de la Foresta; son empresas recuperadas, también del mismo gremio que nosotros. Bueno, también hay otras que no son recuperadas, que están por contrato de patronal, pero que también han participado, por ejemplo, El Látigo.

EM: ¿Cuales son los cambios más significativos que se han notado en este cambio de manos del frigorífico?

RM: En realidad nosotros vamos a manejar la cooperativa y queremos hacer algo como tiene que ser: que la gente cobre como tiene que cobrar, que tengamos salarios, que tengamos aguinaldo, que tengamos vacaciones, que tengamos horas extras, que tengamos días de descanso porque acá no había días de descanso; te decían que tenías que venir a trabajar sábado y domingo porque el matarife lo pedía. Tenías que venir sino te echaban y por el mismo sueldo, no era que te aumentaban o te trataban un poquito mejor, no, era todo cortado por la misma tijera.

EM: ¿Cuánto es lo que se les adeuda?

RM: Estos deben fortunas porque no es solamente a nosotros, tienen un arrastre muy largo porque acá cambiaban de gente como de camisa y la gente que quedaba era porque ellos los precisaban. Hacían trabajar hasta a jubilados, rengos, cortados y los accidentes que hubo acá nunca los hicieron pasar como que ocurrieron acá. Esta gente siempre arregló con la gente de arriba y se cagaron en los pobres, digamos. Hay un muchacho que se desfiguró la cara porque se le cayó un fierro, hay otro que se le cayó una media res en la pierna y se le clavó un hueso y ellos hacían pasar a todos estos accidentes como que eran afuera, como que no eran acá.

EM: ¿Cómo es la relación con los gremios?

CC: En realidad nosotros caminamos solos, prácticamente. En su momento, cuando estaba la patronal, el gremio de la carne nunca se acercó a nosotros a darnos una mano ni nada.

RM: Para el orto. Los del gremio de la carne son todos garcas, siempre se cagaron en nosotros. No existe ninguna relación. Ellos siempre que venían se iban “adornados” y gracias a eso estamos como estamos. Calcule usted que acá hay gente en negro desde hace 26 años y ¿en dónde estaba el gremio de la carne en ese momento?. 537 personas trabajamos hasta lo último y no estamos hablando de un lugar perdido, no es el desierto, estamos acá a cinco minutos del Cruce Varela. En vez de trabajar para nosotros ellos siempre trabajaban para los dueños y yo creo que el gremio de la carne es uno de los que mejor tendría que estar por lo insalubre de este trabajo, y es todo lo contrario: es el que menos gana y el que más descuidado está. Hasta la gente que anda en los camiones de basura está mejor que nosotros, y no es por desmerecer, lo que quiero decir es que ganamos siempre mucho menos siendo que esta gente siempre ganó fortunas.

EM: ¿Qué opinión les merece esta nueva dirigencia que se pone del lado de los trabajadores?

RM: Tenemos mucho que agradecerle así como no le debemos nada tampoco. Bueno, ahora ellos nos están dando una mano y gracias a eso pudimos armar la cooperativa y la expropiación porque nos han mandado gente especial que sabe del tema y por ahora va todo bien, esperemos que sigamos así. Ahora estamos esperando el subsidio del Gobierno que les da a las cooperativas para refaccionar, para dejar esto cero kilómetro y ya empezar a trabajar. Este gobierno nos está ayudando pero no le debemos nada.

CC: Mirá, yo pienso que el gobierno en este momento está ayudando bastante a las empresas recuperadas, por ahí en otros momentos era mucho mas complicado tener una cooperativa. Hasta ahora, por lo menos a nosotros, no nos han cerrado las puertas, porque era lo que tenían que hacer, por eso no puedo hablar ni mal ni bien. 

EM:¿Creen que esto puede llegar a marcar un antecedente para futuras expropiaciones?

CC: Yo pienso que sí, lo que se logró es un ejemplo que demuestra que no siempre hay que estar bajo el yugo de una patronal negrera como era la de los Martínez. Los trabajadores pueden enfrentar un emprendimiento como este que, como ves, es una fábrica grandísima y pueden hacerla funcionar. Porque teniendo los medios; vos fijate: tenemos la mano de obra y tenemos la fábrica en estado, que la estamos manteniendo todos los días. Así que, como lo hacemos nosotros lo pueden hacer muchos. Sólo hay que despertar, que no siempre la razón la tiene el jefe.

RM: Sí, en realidad eso lo veremos con el paso del tiempo, pero es lo que esperamos. Tenemos que tratar de que estén bien todos los trabajadores.