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Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos - Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año II, Nº VI                                                                                                Septiembre - Diciembre de 2006 

 

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Dos momentos de la “Violencia Ilegítima del Estado” en el Chaco:

Formas ilegales de la represión en democracia

 

 

 

por Jorge Próspero Roze[1]

jorgeroze@gigared.com

 

 

Este corto ensayo forma parte del estudio sobre las formas ilegítimas de coacción que se ejercen desde el Aparato del Estado[2]

 

 

Si bien la violencia en sus distintas formas es una constante del ejercicio del poder –Max Weber[3] señalaría que lo que caracteriza a los estados modernos es el monopolio de la violencia legítima-, nuestras reflexiones se orientan, precisamente, a las formas ilegítimas de coacción a que en ciertos momentos echan manos nuestros gobiernos “legítimos” en aras de la tan mentada “gobernabilidad”.

A los efectos de hacer presente el fenómeno, y evitar conclusiones apresuradas, tomamos dos hechos ocurridos en dos momentos absolutamente diferentes en cuanto al período histórico que transitaba la sociedad, protagonizados uno por el gobierno peronista y el otro por el gobierno radical; uno al inicio de la gestión de un gobernador, el otro ya terminada, no obstante gobernando la provincia un sucesor con el mismo aparato partidario. Lo que podemos señalar en términos de similitudes, es que ambos hechos tienen características de emboscada y ambos son presentados como “desbordes de un sector de la población indignada por la conducta de una minoría”.

Los hechos a los que hacemos referencia ocurren, uno, el 8 de septiembre de 1973 a poco de iniciado el gobierno del escribano Deolindo Felipe Bittel, indiscutido caudillo peronista quien ya había gobernado la provincia entre 1964 y 1966, derrotado candidato a vicepresidente en las elecciones nacionales de 1983. El otro, el 26 de julio de 2005 en el transcurso de un acontecimiento cuyo principal protagonista es el ex gobernador de la provincia, ahora diputado Nacional Angel Rosas, quien en diciembre de 2004, había entregado el gobierno a Nickich, hombre de su partido a quien había nominado como candidato a continuar con el gobierno.

Pasemos a describir los hechos.

 

Juventudes y aborígenes

 El denominado “Gobierno del Pueblo” que surge de las elecciones Nacionales y provinciales del año 1973 constituyó el punto de llegada de un período de protesta social protagonizado por una fuerza social cuya expresión más radicalizada alcanzó al momento de asunción del presidente Cámpora con la liberación de los presos políticos, producto del cerco impuesto a las cárceles por las movilizaciones de masas.

La protesta que obliga a los militares a abandonar el gobierno convocando a elecciones estaba dominantemente protagonizada por jóvenes radicalizados de orígenes diferentes, organizados en múltiples expresiones como movimientos, sindicatos clasistas, Ligas, partidos de izquierda y organizaciones armadas. Diversas expresiones con objetivos diferentes coincidían en la necesidad de cambios substanciales, unos en un imaginario revival del primer peronismo, otros en la construcción de una opción distinta: el socialismo.

El gobierno de Cámpora combinaba el progresismo que había desatado el proceso electoral con los resabios del viejo partido, situación que dura apenas dos meses, cuando las fracciones de la derecha peronista producen un golpe institucional que obligan a la renuncia del presidente y vice, quedando provisionalmente en el gobierno hasta un inmediato llamado a elecciones un oscuro sujeto cuyo objetivo era la reconstitución de un “orden” acorde con los nuevos tiempos del partido peronista en el gobierno.

No hubo resistencias de parte de los sectores radicalizados del peronismo, en particular de la juventud y las organizaciones armadas, ya que el candidato natural en las elecciones inmediatas sería el viejo caudillo que alimentaba por igual las ilusiones transformadoras de los jóvenes y las acciones de los grupos más retardatarios.

Solamente los sectores más radicalizados de la izquierda denunciaron el golpe de estado y alertaron sobre las perspectivas de un giro hacia la represión de las fuerzas que impulsaban alguna forma de transformación de la sociedad.

La profundidad y violencia de las disidencias entre la fuerza del “orden” y las fracciones radicalizadas al interior del partido gobernante se expresaría en la masacre de Ezeiza donde grupos parapoliciales y paramilitares construyen un encierro y batalla campal en uno de los hechos de masas más grande de la historia argentina, cual fue el retorno de Perón al país.

En el Chaco, el gobernador electo enfrentaría iguales problemas en términos de las fuerzas que propugnaban procesos de cambio y las formas institucionales que articulaba el Frente que lo había llegado al gobierno.  El apoyo de los jóvenes movilizados estaba en todos los casos condicionado a la orientación que le imprimiera a sus acciones. Sólo a modo de ejemplo, las Ligas Agrarias Chaqueñas planteaban que lo apoyarían si él apoyaba a los campesinos, y solicitaban el control de los organismos del estado provincial vinculados con el quehacer agrario[4].

La expectativa de la mayoría de los grupos vinculados con los organismos provinciales se fundaba inicialmente en el cambio de los funcionarios que el gobierno militar había impuesto, particularmente en organismos vinculados con la acción social donde se había desarrollado una agresiva política por parte del entonces ministro Manrique, también candidato a presidente en 1973.

En los asuntos aborígenes ejercía el cargo de Titular de la Dirección del Aborigen un hombre vinculado con el peronismo; James Sotelo –hermano del presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia-; si bien persona vinculada con el tema, aborígenes agrupados en la Federación Indígena del Chaco apoyados por sectores de la Juventud Peronista (regionales), se movilizaron solicitando un conjunto de reivindicaciones [5] así como la renuncia del funcionario. Los días 7 y 8 de septiembre se concentraron en un importante número -1500 señala la Juventud Peronista [6]-, frente a la casa de gobierno donde permanecieron dos días apostados solicitando ser atendidos por el gobernador.

La tarde del 8 de septiembre una manifestación del Peronismo de Base que marchaba a brindar su apoyo a la Federación es atacada por un grupo identificado como Comando de Organización portando armas de fuego y garrotes denominados “teyuruguay” –habitualmente usados por la policía provincial para reprimir manifestaciones-; el grupo ataca a golpes y a balazos a los manifestantes, ante la presencia pasiva de la policía de la provincia. Como resultado, varios manifestantes fueron heridos.

El Comando de Organización -que sumaba más de un centenar de personas-, se había establecido y se pertrechaba en el patio de la Casa de Gobierno.  Denunciado el hecho al entonces Ministro de Gobierno (a cargo de la seguridad en la provincia) manifestó que ignoraba que hubiera gente armada en la casa de gobierno y que tomaría las medidas necesarias. Importa señalar que se trata de Florencio Tenev, elegido gobernador de la provincia en 1984 al retorno de la “democracia”.

Las hostilidades del Comando de Organización (CO) apresuraron la retirada de los aborígenes del frente de la casa de gobierno, ocasión en que arribaron tres colectivos de Quitilipi con un nuevo contingente, ahora de indígenas que apoyaban la decisión del gobierno.

Este grupo, apoyado por el CO, organizó una manifestación a la casa del Gobernador donde improvisaron un acto en el que Bittel acompañado de varios de sus ministros dirigió palabras de agradecimiento a los participantes.

 

El “caraí” [7] rezando y con el palo dando

Los viejos políticos de la región saben del poder de la fe en la construcción de consensos, en la decisión del voto y en el sustento de su imagen. En Corrientes, vestidos con sus mejores galas, asisten y acompañan las peregrinaciones tradicionales a la virgen de Itatí o a diferentes santos locales, rezan con el pueblo y renuevan el sentido sagrado del orden secular donde unos mandan y los demás obedecen.

Sociedad un tanto menos tradicional, en el Chaco la relación entre las creencias populares y la suerte de los políticos locales no había estructurado estas celebraciones; no obstante la iglesia, a través de diferentes organizaciones, interviene activamente en la singularidad de hechos como la constitución de las Ligas Agrarias o las juventudes peronistas, o en la práctica activa a través de la palabra de obispos en acción política a través de homilías u opiniones calificadas.

El gobernador Ángel Rosas encontró que para sostener su consenso debía construir hechos mediáticos de alto impacto popular que además fortaleciera su imagen de “hombre del interior” y su imagen, precisamente de la persona que manda investido, por que no, del toque sagrado.

Como sus colegas correntinos, inventa un hecho cuasi milagroso: una procesión y una fiesta sacralizada y popular –misa y fiesta- donde se produzca una vez al año el encuentro con su pueblo. Se trata de “La cabalgata de la Fe

Señala la investigadora Ana Rosa Pratesi [8]:

 

La Cabalgata de la Fe es una peregrinación que se realiza en la Provincia del Chaco desde el año 1996 y tiene como iniciador y protagonista al Gobernador Ángel Rozas.

Consiste en la movilización de jinetes y otros participantes en distintos vehículos que recorren 75 Km. desde la Sociedad Rural de Quitilipi hasta el Parque Provincial de Pampa del Indio donde se erigen sendas imágenes de San Pantaleón y la Virgen de la Inmaculada Concepción.

La columna la encabeza el gobernador acompañado por su familia, los ministros de su gabinete, diputados, intendentes y miembros de la Unión Cívica Radical; la concurrencia está estimada en unas 6.000 a 50.000 personas – estimación que varía según las ediciones y el punto de vista -, de las cuales 3.000 a 5.000 son jinetes y el resto se moviliza en automóviles, carruajes y bicicletas. Llegan hasta un predio donde testimonian su fe y honran a San Pantaleón, patrono de los enfermos, y a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona del Chaco.

Culmina con un almuerzo y festival artístico donde se destacan  conocidas figuras de la música popular.

 

No se trata en este artículo de describir las múltiples connotaciones que tiene este acto político, donde los ministros travestidos de gauchos con ropas flamantes rinden pleitesía al gobernador, cuya fe dio origen a esta “expresión popular” y se mezclan con el pueblo. Se trata del intento de un sector de empleados públicos y docentes de la provincia de hacer presente sus demandas en la cabalgata y sus consecuencias.

Respecto de los hechos señala un periodista:

 

Docentes y delegados gremiales de toda la provincia, junto a representantes de UPCP y la agrupación Barrios de Pie, se encontraban apostados en el corte de la ruta 4 camino a Pampa del Indio... "nos habíamos juntado para participar de la Cabalgata. Habíamos cortado la ruta que va hacia Pampa del Indio, dejando un camino alternativo a unos 20 ó 30 metros por donde pasó una primera caballada con unos 500 jinetes que decían que iban por el santo y recibieron los folletos que les dimos sin problemas. (Diario Norte. Resistencia 27-5-2005 agencia Charata)

 

En este primer contingente pasaron las autoridades: la descripción de otro periodista:

 

Varios jinetes pasaron el piquete sin inconveniente pero una media docena de ellos cargó violentamente contra los manifestantes y se generalizó la refriega. Más jinetes se unieron a forzar la retirada de la cinta asfáltica, atropellando a la gente sin miramientos y generándose un verdadero caos con caída de mujeres, gritos, amenazas, rodada de algún caballo y persecución con látigos a dirigentes sindicales en medio de una gran confusión. En las inmediaciones se encontraban varios patrulleros y minibuses con numerosos efectivos policiales, que permanecieron ajenos al enfrentamiento. Producido el desbande y la ruta despejada, los jinetes recibieron la orden de retirarse y entonces apareció una media docena de efectivos policiales con escudos protectores, al parecer para decretar el fin de la refriega, retirándose luego del lugar. (Diario Norte. Resistencia 27-5-2005. Agencia Quitilipi).

 

Señalan los gremialistas:

 

"Llegamos a darles volantes con nuestros reclamos a un primer grupo de jinetes, sin ningún problema, y fue entonces que apareció un segundo grupo que avanzó violentamente sobre nuestro grupo", dijo Beatriz Bogado, de UPCP, quien se encontraba en el lugar en que se produjeron los hechos. "El gobierno puso 200 activistas, donde muchos eran policías encubiertos, para castigar a los compañeros”.

Sergio Soto, de UTRE, también condenó los hechos diciendo que los empleados públicos y docentes que se concentraron en el punto de partida de la cabalgata "no buscaban más que entregar volantes y darle en mano un petitorio al gobernador, y marcar presencia para denunciar de qué forma una manifestación religiosa, contra la que no tenemos nada, fue convertida en un acto proselitista por el gobierno y la Alianza".

Soto también destacó que "es hasta pueril que desde el oficialismo se quiera hacer creer que fuimos los trabajadores los agresores, cuando del total de heridos, no hay ninguno que no sea un compañero nuestro". Los sindicatos hablaban por esas horas de 45 heridos, de los cuales 17 debieron ser hospitalizados en Quitilipi. De éstos, 9 pudieron ser dados de alta con el correr de las horas, y otros 8 tuvieron que permanecer bajo observación por la magnitud de los golpes recibidos (Diario Norte. Resistencia 27-5-2005 art. Los gremialistas se defienden).

 

El ministro de gobierno denuncia provocación de los gremios, al igual que funcionarios,  diputados oficialistas y distintas organizaciones “tradicionalistas” pagadas por el gobierno trasladadas con sus caballos en camiones hasta el inicio de la cabalgata.

El hecho, profusamente difundido por medios televisivos, muestra la agresión organizada de un conjunto de jinetes que atacan y golpean salvajemente a las personas agrupadas o no al costado de la ruta. Distintas fuentes reconocieron entre los gauchos atacantes a oficiales, personal de la policía, intendentes y otros funcionarios. La policía agrupada en las cercanías, observa sin intervenir hasta avanzado el hecho.

 

La violencia ilegítima del estado

Dos hechos de violencia donde los responsables, en última instancia, son los dos caudillos carismáticos, gobernadores elegidos, hombres fuertes de los dos partidos “con representación legislativa”. Uno, sosteniendo patotas armadas legitimadas como la Juventud Peronista del Comando de Organización reconocida por partido, y  el otro, disfrazando a profesionales de la represión, convirtiendo funcionarios y  policías en fuerzas parapoliciales.  Ambos, reprimiendo protestas.

 

Prohombres de la democracia

La historia de la Argentina muestra sus peores facetas precisamente en la construcción -por parte de diferentes expresiones del estado- de contingentes paramilitares y parapoliciales sembrando el terror donde se pretendía preservar la imagen del Estado.

El Comando de Organización devendrá en la Triple A, con su carga de asesinatos en las sombras. No parece haber ya lugar para esas fracciones oficializadas de civiles armados, pero sí, en la acción de los gobernantes radicales del Chaco, hay espacio para la policía reprimiendo travestida en civiles.

Los hombres de gobierno no dudan en sostener y construir las condiciones de reproducción de los victimarios de los procesos por venir. Las organizaciones de Derechos Humanos de la provincia del Chaco denuncian la tortura sistemática en la casi totalidad de las comisarías de la provincia; los diputados provinciales peronistas, radicales y sus alineados, en nombre de la seguridad, sancionan una denominada “ley del cacheo” por la cual la policía puede detener a cualquier individuo en actitud “sospechosa”; en los hechos, portación de cara o vestimenta.

Progresiva indefensión ciudadana; y los aparatos del estado potenciados para el castigo.

¿ El futuro ya llegó ?

Investigamos las formas de coacción en la construcción de nuestras sociedades, con la premisa de preguntarnos: ¿Qué democracia construyen día a día nuestros demócratas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Secretaría de Extensión Universitaria - UNQ

 



[1] Investigador Independiente. CONICET. Publicó con Ana Rosa Pratesi el libro “Conflictos Centrales en la Perifieria de la Globalización. Colección Insumisos Latinoamericanos. Libros En Red. 2005. Fundación IdEAS Ediciones.  http://www.librosenred.com//Libros/conflictoscentralesenlaperiferiadelaglobalizacion.aspx

[2] Como parte del proyecto “Los efectos de la coacción en la configuración de la dinámica social en las provincias del Nordeste argentino (1966 – 2005). CONICET-Universidad Nacional de Misiones.

[3]  WEBER, Max. [1919]. El político y el científico. España. Alianza Editorial.

[4] ROZE, Jorge Próspero. 1993-94. Conflictos agrarios en la Argentina. El proceso Liguista. Buenos Aires. Centro Editor de América Latina. Biblioteca Política Argentina. Dos tomos. Números 389 y 390. Diciembre de 1993 - enero de 1994.   227 páginas.   Tomo I.: ISBN: 950-25-2383-0 ;  Tomo II.: 950-25-2384-9

[5] Previamente se habían desatados algunos conflictos en la Misión Nueva Pompeya alrededor del control de una cooperativa de aborígenes entre funcionarios y una religiosa. Sobre los conflictos posteriormente desatados en la cooperativa: CARRERA, Nicolás Iñigo (2002).  Nuevamente sobre la “violencia” como potencia económica: análisis del papel del Esado en el desarrollo de una comunidad chaqueña. 1969.1980. en Teruel, A; Lacarrieu, M.; Jerez,O Compiladores, -Fronteras, Ciudades y Estados T.I. Córdoba. Alción Editora

[6] Solicitada a la Opinión Pública de la Juventud Peronista, la Juventud Universitaria Peronista y la Unión de Estudiante Secundarios. Diario El territorio. Resistencia.  9-9-1973. P.2.  El mismo diario informa que el grupo que pernoctó estaba compuesto de alrededor de 400 aborígenes, e informa de la presencia de nuevos contingentes procedentes del interior.

[7].  Caraí es un término de origen guaraní que significa “patroncito”

[8] Pratesi, Ana Rosa (2004). La Cabalgata de la fe en la provincia del Chaco. Vida privada, política y religión. Revista Etnia. Números 46-47. año 2004. pp. 247-255. Instituto de Investigaciones Antropológicas. Olavarría, Argentina. La autora analiza este hecho como acto político, como ritual, como un drama representado: con sus determinaciones y sus exclusiones (los aborígenes)