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Extramuros
Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos - Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año III, Nº VII                                                                                             Enero – Marzo de 2007 

 

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Movimiento Aini: comunidad y diversidad

 

 

por Natalia Gelfman

 

 

 

“Hay que romper ese cerco individualista,

 de que uno es una buena persona con su familia

 y que cada tanto ayuda a un pobre.

Hay que volver a lo comunitario

 

 

 

La Asamblea del Cid Campeador, ubicada en la Capital Federal, fue el lugar donde se realizó el 25 de noviembre de 2006 el  “Segundo Encuentro de La Militancia”. Varias organizaciones sociales y políticas se hicieron presentes, intentando así compartir experiencias y plantear reivindicaciones en común: medio ambiente, cultura, etc.

Marcelo, un joven representante de la agrupación Aini, de Salta, accedió a darle a esta cronista una entrevista, en la cual cuenta su historia y sus expectativas...

 

 

 

 

 

 

Extramuros: ¿Cómo surgió la agrupación en la que participás?

 

Marcelo: Somos el grupo Aini, que significa reciprocidad, tanto en  Quechua como en  Aymará. Dentro de la comunidad indígena hay varios pilares, en donde es fundamental el de los trabajos comunitarios, corresponder a ese trabajo comunitario. La idea surgió porque en provincias como Salta, Jujuy y Santiago del Estero hay mucha presencia, influencia, vestigio indígena o pueblos originarios como se llama ahora. Nosotros estamos trabajando desde Campo Quijano, el valle salteño, hasta la Quebrada del Toro, en Santiago de los Cobres (provincia de Salta). Allí hay tres grandes comunidades, estamos haciendo un trabajo de  alfabetización, ya que hay un gran porcentaje de adultos que no saben leer castellano, y tampoco hablan su idioma natal  – indígena-.

Realizamos asambleas mensuales. En algunas localidades, por ejemplo, la gente tiene que recorrer varios kilómetros y lo hacen  a pie o en bicicleta. Entonces los encuentros son cada uno o dos meses. Allí se habla sobre la vida cotidiana, cuestiones simples como vacunar los animales; porque el Estado hace asistencialismo, va cada un año a las haciendas, y ello no sirve para la gente, porque no les enseñan a cuidar a los animales, que son el principal recurso de la gente, entonces  no pueden ser auto-subsistentes.

Otro de los temas centrales sobre los cuales hacemos hincapié es el agua, porque el municipio no llega a estas zonas, entonces   la gente tiene  que ir mudando la hacienda para que los animales no se mueran de sed, estamos viendo la posibilidad de poner una bomba de agua.

También trabajamos la temática de la tierra, de la propiedad de la misma. Por ejemplo, en San Antonio de los Cobres, las tierras son estatales, pero como pasa un  gasoducto, que tiene como finalidad   alimentar  futuras fábricas mineras, un primer decreto le otorgó las tierras comunitarias, pero luego, un segundo decreto se las quitó.

En la Quebrada del Toro, las tierras son básicamente privadas, y hay uno o dos dueños que le cobra a la gente del lugar —que estaban antes que ellos— por la hacienda, ya sea por el pastoreo y el agua. Estamos trabajando con algunas comunidades para que no les pague a esta gente, para que no se abusen de sus derechos, pero esto tiene otras consecuencias porque esta gente está en el poder político y con la policía de la zona, se hace cuesta arriba remontar eso, porque hay un sistema político a favor del que tiene las tierras.

Sin embargo vemos un cambio en los últimos tiempos, hace unos diez años notamos una recuperación de lo comunitario, que trae aparejado la recuperación de la identidad, de reconocerse como criollo o como originario. Y estos temas  ponen ante el  tapete cuestiones centrales como la tierra, porque la gente del campo o cultiva o tiene un poco de hacienda, que es su subsistencia diaria.

En la ciudad también desarrollamos actividades, más ligadas a lo  cultural. La mayoría de los organizadores somos gente del lugar, artista o docente. En enero de este año, se hizo un encuentro de poetas, de artistas de la zona y de toda la provincia.

Como docente, yo he formado un grupo de chicos titiriteros, entre 9 y 10 años, que cuentan leyendas indígenas, esos grupos los llevo por la provincia, por las escuelas, van repitiendo historias y ciertas palabras en lenguas indígenas, es un fuerte valor simbólico.

 

EM: ¿Cuál es tu percepción de este  plenario?

 

M: Veo como positivo estos nuevos espacios, no sectarios ni personalistas, que no repiten los viejos vicios de la política de izquierda que reproduce el modus operandi de la política de nuestro país, donde hay más verticalidad.

Creo que el paso que tiene que haber es de todos los sectores: gremial, campesino, progresismo, artistas. Porque el movimiento piquetero no es representativo del conjunto- a nivel nacional e interior-

En el plenario vemos en algunas agrupaciones la falta de un espacio nacional, de contención y compromiso para con alguna gente…

Pero nosotros estamos acá en contra de las prácticas tradicionales de la izquierda partidaria. Estamos favor de una organización de algo que supere lo local, que sea a nivel nacional.

En Aini no  tenemos una línea tan vertical, y estamos a nivel nacional, entonces podemos discutir, tenemos siempre  presente lo local, lo étnico, pero no es lo mismo el norte que el sur, somos muchos grupos y siempre hay roces, matices ideológicos de cómo se organiza. Pero eso es parte del desafío, porque no se puede construir desde la homogeneidad.

 

 

EM: ¿Cuáles son las expectativas de Aini para el próximo año?

 

M: Creo que lo importante es fortalecer nuestro trabajo local, y hacer crecer la regional, con la gente de Tucumán, Santiago, de Jujuy y ampliarnos un poco también en Catamarca. Porque lo que hace crecer un espacio nacional es tu espacio particular.

Siempre se  discute  que hay que respetar las particularidades culturales de cada lugar, porque hay gente de distintos grupos indígenas- con distintas costumbres- y descendientes de ellos que no se reconocen como aborigen, porque siempre hubo una cultura muy fuerte de discriminación ante lo étnico. Sin embargo, lo que pasa en Bolivia – Evo Morales es el primer presidente indígena- está influenciando,  que un político sea un  hombre originario, eso tiene cierta repercusión en el noroeste, abre una brecha para la reconstrucción de identidad. El tema de la discriminación va acompañado en conjunto con la falta de políticas educativas, porque la diversidad cultural se tiene que ver reflejada a nivel nacional.

El tema es hacer un discurso real de la diversidad, esto va de a poquito, a treinta años de la dictadura se han cerrado ciertas heridas, y se vuelve a hablar de estos temas.

 

 

 

 

Notas:

 

(1) Se trata de un encuentro que se sigue desarrollando en la actualidad, en donde participan distintas agrupaciones sociales y políticas de izquierda, y de forma individual, algunos integrantes de Extramuros.

 

Imagen: Wiphala (bandera). Denominación de las banderas cuadrangulares de siete colores usadas por las etnias de los Andes.

 

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