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Movimientos sociales y pensamiento crítico

Publicación de Nexos - Programa de articulación entre Universidad y Movimientos Sociales      

Año III, Nº VII                                                                                               Enero – Marzo de 2007 

 

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La Masacre de Margarita Belén, íconos en la construcción de la memoria

 

 

por Gabriela Barrios

 

 

 

 

La masacre de Margarita Belén fue efectuada en la madrugada del 13 de diciembre de 1976 en las cercanías de la localidad de ese nombre en la provincia del Chaco, a pocos kilómetros de la ciudad capital. 

 

 

 

 

 

En los medios nacionales, la masacre tuvo una fuerte presencia durante el año 2003 por la detención de diez militares involucrados en ese hecho, previa declaración de inconstitucionalidad de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Con anterioridad, su aparición en la prensa nacional se relacionó con las declaraciones  realizadas por el General Brinzoni -jefe de las fuerzas armadas en el gobierno de De la Rúa y ministro de gobierno de la provincia del Chaco en el año 1976-, quien reconoció en una entrevista periodística que el hecho fue un fusilamiento encubierto, retractándose luego.

En el contexto local, las conmemoraciones anuales se suceden desde 1983. Cada año, para esa fecha, convergen en la ciudad de Resistencia familiares, compañeros de militancia, organizaciones de derechos humanos y sociales, y partidos políticos de todas la provincias del nordeste de donde provenían los militantes (1) allí fusilados.

 

 

 

La reconstrucción del hecho

 

La reconstrucción del hecho, comenzó por el número y los nombres de los asesinados. El parte de traslado y los testimonios de ex detenidos en los centros de detención oficiales y clandestinos continúan siendo las únicas fuentes de información, más el testimonio de un ex agente de la policía provincial, todos incluidos en el Informe Final de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Provincia (1985).

El gobierno de facto, oficialmente, lo denominó como “ataque al convoy de traslado de prisioneros e intento de fuga”,  justificación utilizada para los fusilamientos encubiertos aún de detenidos políticos oficializados -como ya lo indicara Rodolfo Walsh en su carta del 24 de marzo de 1977- como muestra de máxima impunidad.

La masacre de Margarita Belén, combinó la condición de prisioneros ilegales y legales. La simulación de ataque a “los trasladados” desde la cárcel U7 y la Alcaidía provincial, desde Resistencia hacia Formosa, permitió incorporar en el fusilamiento a detenidos-desaparecidos retirados de centros clandestinos y de los centros mencionados. Estos conformaron luego los cuerpos no identificados, o se les asignó la condición de prófugos, nunca encontrados o muertos en enfrentamientos posteriores en otras provincias.

 

El 13 de diciembre de 1976, las fuerzas de seguridad simulan un traslado de detenidos políticos desde la ciudad de Resistencia hasta Formosa. A partir de la siesta del domingo 12, comienzan  los preparativos en la penitenciaría U7. De allí retiran a siete militantes (2), todos detenidos legalmente en ese momento, aunque incomunicados desde varios meses antes. Fueron llevados en camiones del Ejército hasta la Alcaidía de Resistencia. En el comedor de ésta, a partir de la hora  20, comenzaron las torturas a este grupo junto a otras personas allí encarceladas, algunas legales y otras no (3). El destino de ellos se conoce por el testimonio de numerosos detenidos, testigos de lo ocurrido esa noche.

Otros nombres se agregaron a la lista de los asesinados en la Masacre de Margarita Belén: eran militantes que estaban detenidos de manera ilegal en la Brigada de Investigaciones de Resistencia (4) y no fueron vistos más a partir de esta fecha. Respecto de las mujeres, oficialmente sólo se confirma que un cuerpo femenino NN es reconocido por el médico que firmó las actas de defunción.

Cada uno de los testimonios aportan detalles que dan elementos para reconocer  el grado de planificación que el hecho había tenido desde la fuerzas de seguridad. Participaron efectivos de la Policía del Chaco, el Ejército, colaboradores civiles y miembros del Poder Judicial. Se cuenta con el testimonio escrito de un miembro de la Policía del Chaco (Ruiz Villasuso). La información que entregó figura en el Informe Final de la Cámara de Diputados del Chaco.

 

 

Las conmemoraciones

 

La reconstrucción del accionar represivo, la recopilación de la lista de nombres, las historias personales de esos militantes (5), las acciones conmemorativas y de denuncia social y las acciones judiciales, fueron instaladas en la sociedad local desde las organizaciones de derechos humanos y los familiares directos. Se sostiene la existencia de 22 muertos: 17 nombres y 5 NN; sin embargo existen versiones de que el número de los mismo podía elevarse a 29. De igual modo al señalado en su momento por Walsh, los fusilamientos encubiertos han tenido relación a acciones de los grupos armados en tanto “escarmiento” o “cuenta-cadáveres”. En este sentido, la Masacre de Margarita Belén se vinculó centralmente al ataque de la organización Montoneros al Regimiento de Monte 29 de Formosa, el 5 de octubre de 1975.

En este proceso, se evidenciaron acciones anónimas atentando los monumentos e íconos conmemorativos, como también disputas abiertas en acciones puntuales.

Dos de los íconos fueron atentados. Una cruz de cemento con los 17 nombres, implantada en la Plaza central de la ciudad de Resistencia, frente al edificio donde funcionara la Brigada de Investigaciones –centro clandestino de detención del que fueran retirados algunos de los militantes la noche de la masacre-, fue destruida la noche previa a su “inauguración’. A su lado se entabló entonces una cruz simple de madera sin inscripción alguna, que se mantiene.

En las cercanías al lugar de la masacre, al cumplirse los 20 años de la misma (1996), se levantó un monumento con una serie de figuras humanas que “recrea” el momento de fusilamiento de los detenidos. Dos años después, la obra fue atacada, lesionando las figuras, pintando insultos en las placas recordatorias. El ataque se adjudica a grupos del ejército que regresaban de Formosa luego de los actos recordatorios del ataque de Montoneros al Regimiento 29 de Monte.

Otro ejemplo, ha sido la disputa en torno al mural recordatorio pintado en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Nordeste, en la ciudad de Resistencia, que en agosto de este año cumplió 20 años.

 

 

El mural

 

La obra se titula “Argentina Dolor y Esperanza”, y sintetiza simbólicamente parte de la energía histórica de las juventudes argentinas de las décadas del `70 y `80.  Su autora fue Amanda Mayor, madre de uno de los militantes asesinados en la masacre: Fernando Piérola, estudiante de Arquitectura de la UNNE. Fue ella quien, en diciembre de 1985, propuso a los estudiantes universitarios, realizar un mural en ese lugar. El boceto y significación escrito por ella, fueron presentados a los estudiantes, artistas, gremialistas, políticos y Consejeros Superiores de la UNNE hasta lograr el voto unánime para su aprobación. La Comisión Pro Mural compuesta mayoritariamente por estudiantes universitarios, recaudó los fondos necesarios con la colaboración de agrupaciones estudiantiles universitarias, lsindicatos y el Movimiento Intergremial del Chaco.

 

 

 

 

 

Amanda Mayor, Graciela E. Passet, Sergio Damonte, Silvina Villagra, Carlos Cuevas, y colaboradores, fueron los encargados de construir la obra de arte político más importante y conocida nacional e internacionalmente que posee el Nordeste Argentino.

La censura y la resistencia aparecieron pronto: la jerarquía de la iglesia católica hizo una presentación judicial, logrando en ese momento mutilar la obra, quitando la figura de un sacerdote presenciando la tortura. Días después, obreros pintores cubrieron la figura de manera tan evidente, que él motivo de la censura se convirtió en el punto de atracción para ir a verlo. El diseño contenía dos figuras de sacerdotes, aquel que acompañó las acciones represivas, y aquel que acompañó a las madres y familiares en la búsqueda.

En distintas instancias se volvió a pintar  y a borrar esta figura, hasta lograr por un nuevo fallo judicial, que en diciembre de 2004 la autora, estampe su diseño original y el mural se inaugure 18 años después de su inicio.

El recordatorio de los 20 años, fue organizado por los integrantes de la ex-comisión pro mural, en el recinto universitario. Reunió a los familiares, las organizaciones de derechos humanos locales, los estudiantes universitarios del ´80, tuvo la presencia de las organizaciones indígenas que manifestaban en la Plaza central y llevaban adelante la huelga de hambre en protesta y reclamo de sus derechos.

No estuvieron presentes las autoridades universitarias.

 

 

 

Notas:

 

1. Al respecto puede consultarse a Jaume, Fernando, en “Estrategias políticas y usos del pasado en las Ceremonias Conmemorativas de la “MMB,1996- 1998” (Avá: Revista de antropología No 2. Sep, 2000. El artículo publicado es parte de la tesis doctoral del autor).

2. Ellos eran: Néstor Carlos Sala, Manuel Parodi Ocampo, Arturo Fransen, Carlos Alberto Duarte, Mario Cuevas, Patricio Blas Tierno y Luis Angel Barco.

3. Allí se incluye a: Luis Diaz, Roberto Yedro, Julio Andrés Pereyra, Carlos Zamudio y Fernando Gabriel Piérola.

4. Reynaldo Zapata Soñez y su esposa Emma Cabral; Delicia González, Carlos Tereszecuk y Raúl María Caire.

5. Memorias de la vida de los militantes asesinados en Margarita Belén. POHIMES/ H.I.J.O.S Regional Chaco (pohimeschaco@fundaideas.com.ar)

 

 

Enlaces:

http://www.margaritabelen.chaco.com.ar/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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